Se nos están escapando las ciudades de entre las manos. Esta reflexión surge de la necesidad de organizar una serie de pensamientos dispersos sobre el estado de nuestras urbes contemporáneas, donde la arquitectura ha perdido su capacidad transformadora y el espacio urbano se ha convertido en una mercancía más.
El poder invisible que transforma las ciudades
Resulta llamativo observar cómo, en el momento contemporáneo, los arquitectos han quedado relegados a un segundo plano. Precarizados en muchísimos países, han perdido la ilusión y su capacidad de incidir en el desarrollo urbano. Mientras tanto, empresas como Airbnb se han convertido en los verdaderos agentes de cambio de los centros urbanos, junto con políticos que dependen de la venta de suelo para sustentar el crecimiento de ayuntamientos incapaces de desarrollar un tejido económico eficiente.
Los datos son contundentes. En Barcelona, los alquileres han subido un 68% en la última década, y la ciudad encabeza la lista europea con 23,9 €/m² al mes, compartiendo el podio con Milán. Un estudio demostró que la presencia de Airbnb causó un aumento del 1,9% en los alquileres promedio, aunque entre agosto de 2023 y febrero de 2024 el número de alojamientos de corta duración se redujo casi a la mitad, pasando de 17.280 a 8.842 unidades. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: las ciudades se habían convertido en objetos de consumo, beneficiando a unos pocos capaces de sacar el mejor partido de esta transformación.
La normalización de la desigualdad urbana
Esta mercantilización del espacio urbano tiene un correlato social inquietante: la normalización de la desigualdad. En ciudades como Berlín, donde el 84% de los hogares alquilan y el alquiler medio ronda los 7,21 euros por m², se ha naturalizado la convivencia con la miseria extrema. Más del 15% de los residentes han experimentado desplazamiento directo debido a la gentrificación, y los alquileres nuevos son entre dos y tres veces más altos que los existentes.
En algunos barrios berlineses es común estar comiendo en una terraza y que se acerque alguien en situación de pobreza extrema a pedir dinero, alguien visiblemente a pocos días de la muerte si no recibe ayuda. Se ha normalizado pasar al lado del otro sintiendo una punzada de pena, pero sin que ello nos mueva a la acción. Esta visibilidad de la miseria cumple una función perversa: nos recuerda que podríamos estar en su lugar, que hemos tenido «suerte» de tener algo. La sociedad se polariza entre «ganadores» y «perdedores», y tener unos cuantos perdedores a la vista sirve para que los demás no olviden que pueden perder.
Una Europa en crisis habitacional
El fenómeno no es local, sino continental. Entre 2015 y 2024, los precios de la vivienda en la Unión Europea subieron un 53% en promedio. Hungría lidera con un aumento del 209,5%, seguida de Lituania (135%) y Portugal (124,4%). Los alquileres tampoco se han quedado atrás: entre 2010 y 2025 aumentaron un 27,8% en promedio, con incrementos dramáticos en Estonia (220%), Lituania (184%) y Hungría (124%).
En 2024, el 9,8% de los hogares en ciudades de la UE gastaban más del 40% de sus ingresos disponibles en vivienda, el umbral que indica problemas de asequibilidad. En Grecia, la situación es aún más grave: el 29% de los habitantes urbanos superan ese umbral, y el 35,5% del ingreso familiar se destina a cubrir costes de vivienda, la proporción más alta de toda la Unión Europea.
Esta crisis tiene consecuencias tangibles en la vida de los jóvenes europeos. La edad promedio de salida del hogar parental alcanzó los 26,2 años en 2024, variando desde los 21,4 años en Finlandia hasta los 31,3 años en Croacia. Además, el 17% de los europeos viven en hogares sobrepoblados que no ofrecen espacio adecuado.
La sociedad de la competencia
Esta es una sociedad que no tiende a la colaboración, sino a la competencia. Y en toda competencia se entiende que hay perdedores. Gana el que tiene casa, el que tiene sueldo, el que puede comprar, el que puede ir al restaurante. Pierde el que tiene una adicción, el que sufre, el que está solo, el que no sabe comunicarse. Pero se asume que los perdedores existen, que son parte consustancial del sistema. No es una sociedad de compartir tiempo en la naturaleza, de plantar frutos y recolectar, sino de pagar por el espacio público en forma de terraza.
El reto de construir ciudad
Frente a esta realidad, el verdadero desafío no es construir vivienda, que es relativamente sencillo. Lo difícil es construir ciudad. Y construir ciudad significa planificar de manera integral, dotar a los nuevos desarrollos urbanos de los equipamientos necesarios: institutos, colegios, supermercados, aparcamientos, centros de salud. Significa entender que por cada 10.000 o 100.000 viviendas debe existir una red de dotaciones públicas que garantice la vida comunitaria.
El problema es que el Estado, que debería asumir esta responsabilidad, a menudo está más preocupado de otros asuntos o simplemente es incompetente. Los permisos de construcción para edificios residenciales han caído más del 20% desde 2021, agravando una crisis de oferta que comenzó con la crisis financiera de 2008 y se profundizó con la pandemia de COVID-19.
La vivienda asequible es uno de los mayores problemas que enfrenta la sociedad actual. Abaratar su precio y garantizar el acceso a una vivienda digna es fundamental para recuperar el derecho a la ciudad para todos. Pero esto requiere un cambio de paradigma: dejar de ver la ciudad como un objeto de consumo y volver a entenderla como un espacio de convivencia, donde la arquitectura recupere su capacidad de transformación social. Nos estamos dejando ir las ciudades entre las manos, generando urbes de pobres y de ricos donde el espacio público se monetiza hasta el último céntimo. Es momento de reaccionar.
Referencias
•Parlamento Europeo. (2024). The housing crisis in Europe: key facts and EU action. https://www.europarl.europa.eu/topics/en/article/20241014STO24542/the-housing-crisis-in-europe-key-facts-and-eu-action-infographics
•García-López, M. À., et al. (2020). Do short-term rental platforms affect housing markets? Evidence from Airbnb in Barcelona. Journal of Urban Economics. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0094119020300498
•Beran, F., et al. (2024). Assessing displacement in a tight housing market. Urban Studies. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13604813.2023.2180829
•DW. (2024). El impacto del turismo de masas en el acceso a la vivienda. https://www.dw.com/es/el-impacto-del-turismo-de-masas-en-el-acceso-a-la-vivienda/a-70273781
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